Los hombres tenemos la gran
ventaja de podernos comunicar, pero no sabemos utilizar este gran atributo de
manera efectiva. Los mayores éxitos se inician con una buena comunicación
pero también los problemas, los conflictos, las guerras y muchas otras
tragedias se originan en las fallas de comunicación. La comunicación implica la
existencia de un emisor (el que se expresa), un receptor (el que escucha) y un
mensaje (lo que se dice).
La verdad es que pocos sabemos
“como expresarnos” y mucho menos sabemos “escuchar”. Cuando hablamos
solemos ser agresivos, impositivos y rudos en nuestras palabras y nuestro
lenguaje corporal. Algunas veces somos pasivos y no decimos lo que
pensamos ni expresamos lo que sentimos. Otras veces somos confusos pues
“decimos una cosa pero realmente queremos decir otra”. Lo ideal es ser
asertivo, que implica decir la verdad y expresar lo que sentimos de manera
clara pero respetuosa.
Por otro lado, cuando le toca hablar al otro nos “desconectamos” y no ponemos atención o bien interrumpimos y no lo dejamos hablar. Lo ideal es aprender a escuchar de manera atenta y activa, es decir hacer nuestro mayor esfuerzo por entender a la otra persona y después verificar que hemos comprendido acertadamente lo que nos quieren decir.
La comunicación efectiva es importante en nuestra vida familiar, con los amigos y en el trabajo. Grandes personajes como Warren Buffett, el inversionista más rico del mundo, comentan que su éxito se debe, en buena medida a su capacidad de comunicación. El caso de Buffett es muy notorio pues sus informes anuales son los más consultados por los inversionistas profesionales de todo el mundo.
Para lograr nuestro objetivo de conseguir una buena comunicación debemos tener en cuenta una serie de factores. Para que el mensaje que queremos transmitir sea eficaz, este debe cumplir una serie de requisitos imprescindibles:
- Claridad: los mensajes deben ser claros, fácilmente decodificados e inequívocos.
- Precisión: la información transmitida en el mensaje debe ser precisa y completa.
- Objetividad: la información transmitida por el Emisor debe ser veraz, auténtica, lo más imparcial posible, es decir, objetiva.
- Oportuno: el mensaje debe transmitirse en el momento preciso, es decir, aquel en el cual surge el efecto adecuado para el fin que se desea conseguir.
- Interesante: el mensaje ha de ser atractivo para el Receptor consiguiendo de esta manera una mayor motivación e implicación del mismo.
Dentro de una organización o lugar de trabajo existe una comunicación que consiste de un conjunto de mensajes que proyecto el sentir de cada uno de sus miembros y de la organización misma. Esta comunicación organizacional se dirige a un público interno (empleados, personal, directores) y a un público externo (usuarios, distribuidores, visitantes).
La comunicación del público interno se expresa de distintas maneras que de una forma u otra son las responsables de la efectividad de la organización. El administrador o el director de la unidad de trabajo es el responsable de mantener unas redes de comunicación efectiva por lo que debe tener en mente ciertos aspectos:
- Utilizar canales adecuados para transmitir mensajes.
- Comprender que con buena comunicación cada empleado/a logrará entender su papel dentro de la unidad de trabajo y se motivará para realizar mejor su trabajo.
- Escuchar los intereses de todos.
- Aprender y aceptar nuevas ideas y recomendaciones.
- La eficiencia de un grupo depende de cuán satisfactoria sea la comunicación.
- La existencia de un buen flujo de
información e ideas disminuyen el surgimiento de
problemas. - Mantener a los empleados informados acerca de decisiones y acciones que toma la administración crea en los individuos un sentido de pertenencia y mucha motivación.
La comunicación efectiva es un componente esencial del éxito organizacional por lo que no tan sólo el administrador debe colaborar para mantener el mismo, sino todos los miembros de la unidad de trabajo.
Prof. Eugenia Navas
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